| La utilización
del crédito bancario es una actividad tan generalizada
hoy en día que sin lugar a dudas forma parte de la cotidianidad.
Imposible imaginarse el flujo de relaciones comerciales sin
el apoyo proveniente de la financiación de las entidades
bancarias. Sin embargo, como en
la actividad de crédito la relación en apariencia
se limita al banco y su cliente, con frecuencia se pierde
de vista que los préstamos que realizan los bancos
son posibles gracias a los ahorros que los colombianos les
confían. En otras palabras, no habría créditos
si no existieran los ahorros.
Es claro, entonces, que los dineros que
las entidades prestan a sus clientes en realidad pertenecen
a los depositantes. De esta forma, aunque no exista una relación
directa entre los ahorradores y los deudores, lo cierto es
que la seguridad de los ahorros depende de que los préstamos
se paguen oportunamente, de manera que, si esto no ocurre,
se corre el riesgo de que las entidades queden imposibilitadas
para devolver los dineros a sus depositantes.
En ese sentido, los bancos están
administrando dinero ajeno. Y de allí la importancia
del cumplimiento oportuno de los pagos y la necesidad de que
los bancos, ante el retraso de aquellos, cuenten con políticas
ágiles y adecuadas para la recuperación de los
dineros prestados.
Los retrasos en los pagos generan perjuicios
no solamente para los bancos y los deudores, sino también
para los ahorradores y demás usuarios del sistema financiero.
Para los bancos, porque tienen que dedicar mayores recursos
a las labores de cobranza y de esa forma se les aumentan sus
costos de operación. Para los deudores, porque los
saldos de sus créditos se incrementan por intereses
de mora y gastos de los procesos, así como por honorarios
de abogados, y adicionalmente porque los deudores incumplidos
quedan expuestos a embargos y remates de bienes.
De igual manera, los retrasos en los pagos
generan perjuicios para los nuevos solicitantes de crédito,
porque el aumento de sus costos operativos de los bancos se
compensa necesariamente con incrementos en la tasa de interés
de los nuevos créditos. Es decir, que existe también
una relación directa entre el costo del crédito
y el comportamiento de pago de los deudores, de forma tal
que el incumplimiento de unos significa nuevos créditos
más caros. Y, finalmente, los retrasos generan perjuicios
para los ahorradores porque ponen en riesgo la recuperación
de sus depósitos en el evento en que le ocasionen al
banco problemas de solvencia o liquidez que le impidan devolver
los depósitos oportunamente.
Asimismo, los incumplimientos afectan el
acceso al crédito de nuevos solicitantes porque deterioran
la confianza entre los bancos y sus clientes, lo que hace
que se exijan mayores requisitos para la aprobación
de nuevos créditos.
Tratándose de créditos de
vivienda, la necesidad de efectuar los pagos oportunamente
cobra incluso mayor importancia, pues por regla general son
préstamos de cuantías significativas, de manera
que los retrasos en los pagos rápidamente aumentan
la deuda con intereses de mora a niveles que posteriormente
pueden resultar muy difíciles de pagar, con el consiguiente
riesgo de perder la vivienda familiar. |